Si se acepta que el cliente está en el centro de y está en el centro de una estrategia exitosa, también hay que considerar a los colaboradores como parte indispensable para brindar experiencias de valor competitivas que hagan la diferencia.

Para 87% de la alta Dirección en México, el desarrollo y retención del talento es relevante para el crecimiento de su organización durante los siguientes tres años[1]. Es evidente que se trata de un elemento esencial en los modelos de negocio, entre otros factores, porque comprender el cambio y gestionarlo son responsabilidades del talento con el que cuentan las empresas para alcanzar la transformación, digitalizar y automatizar las operaciones, y entregar productos o servicios que agreguen valor de forma sostenible.

Los colaboradores ayudan a dar nueva forma a las organizaciones y a hacerlas más eficientes y rentables, mientras la Alta Dirección se prepara para convivir y relacionarse con nuevas generaciones, que ya son nativas digitales.

Si bien les importan los incentivos económicos y de desarrollo individual, las generaciones digitales también valoran el impacto que su esfuerzo tiene en la sociedad. Los colaboradores esperan identificarse y pertenecer a una organización que tenga un propósito y de la que se sientan orgullosos.

Quienes dejan de invertir en experiencias extraordinarias para el talento, se exponen potencialmente a incrementar los índices de rotación, con las consecuentes pérdidas financieras que esto produce.

Enseñar para crecer

Asimismo, las carreras profesionales están adaptando a las circunstancias actuales. Los gobiernos, escuelas y universidades, así como las empresas, tienen un papel complementario pero fundamental en la construcción de la fuerza laboral del futuro.

Una estructura de contratación global debida a migración, outsourcing y servicios remotos se ha potenciado con las tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, robots, internet de las cosas (lo T, por sus siglas en inglés), implicando la capacitación de millones de personas para operar empresas cada vez más digitales.

La experiencia laboral del talento resulta fundamental para desarrollar habilidades técnicas, gerencias y de liderazgo, mientras la rápida obsolescencia de conocimientos hace que sea necesario contar con capacitación académica permanente.

Por otro lado, las soft skills ligadas a la inteligencia emocional y las relaciones interpersonales, son valoradas para adaptarse al cambio y fortalecer el liderazgo. Destacan las habilidades de comunicación, trabajo en equipo, motivación, resiliencia, entre otras.  Los líderes empresariales, además de ser ágiles, deben estar abiertos a nuevas ideas, desafiando los modelos de gestión y pensamiento organizacional tradicionales.

Referencia:

KPMG EN México

Esquivel, Víctor, Socio Director General en México y Centroamérica, extracto del artículo Panorama 2020, Innovación, confianza y crecimiento, recuperado el 12 de noviembre de 2020.

[1] Perspectivas de la alta Dirección en México, 2019, KPMG en México.